De lo viral y el desparrame: #ConLaVozBienAlta


Cómo nos gusta lo viral, ¿eh? Qué divertidos, todos estos vídeos y memes, y qué reconfortante es sentirte parte de la manada compartiéndolos con los demás. Además, son super agradecidos, porque exigen muy poca atención por nuestra parte. Nada de leer párrafos interminables: cuanto más pim pam, más viral.

El contenido viral en la red es un chollo donde todos ganan. Nosotros, los ‘consumidores’, podemos mantener una relación animada y cachonda con nuestros cientos de ‘amigos’. Incluso con la familia, tú. Que con tu primo segundo del pueblo no tienes ni medio tema en común, pero anda que no te pone likes en los vídeos de gente cayéndose por los sitios. Por otro lado, las páginas web recolectan clicks a cascoporro. ¿Para qué currarte un contenido con sustancia, si obtienes muchas más visitas comentando innecesariamente un enlace a YouTube?

Al final, todo se desparrama y se diluye en la nada. Nos hemos acostumbrado a manejar varios pedacitos de información al mismo tiempo: vemos la tele mientras comentamos el programa por Twitter y hablamos por WhatsApp con los amigos. Y nos enteramos de la mitad de cada cosa… con suerte. Así nos va.

Todo esto, que no estoy descubriendo en absoluto, me viene a la mente estos días que voy viendo reacciones a la última campaña de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

¿Qué pretende la campaña? Animar a quienes se topen con delitos de odio a denunciar. Los datos son claros: un 37% de las personas LGTB se ha sentido discriminada alguna vez, más de la mitad (el 57%) ha recibido insultos y, atención, el 40% ha sido víctima de agresiones físicas. En cambio, solo el 10% ha decidido denunciar estos delitos.

El vídeo que han preparado en la FELGTB se ha convertido en viral estos días. Seguro que lo habéis visto. Los primeros comentarios que vi relacionados con el vídeo fueron estos dos:

1) Qué tolerantes son los amables transeúntes que aparecen en el vídeo, ergo qué orgullo de ser español.

2) Qué buen nivel de inglés hay en la calle.

Y, a ver, aunque sí que emociona mucho la reacción de la gente del vídeo, me choca el sentimiento general de autocomplaciencia. A lo mejor fue la conjunción con el tema del inglés, que me dejó todo loco. Pero, coño. Que no. Que te están diciendo que LA MITAD de las personas LGTB se ha llevado un susto serio, ya sea en forma de insulto o agresión física. Que los datos no son de los años 50, ni de los 80. Que está pasando ahora. En 2014 hubo 513 delitos de odio por condición sexual. Es que pasa A DIARIO.

Me quedaría más tranquilo si lo que calara fue el mensaje de que estas cosas son denunciables. De que la reacción realmente positiva son los consejos en ese sentido que se ven en el vídeo. Que indignarse y tragar saliva ante una manifestación de homofobia es casi una cuestión de mínimos (y digo casi). Pero que el gran paso adelante, lo que hay que aplaudir, es que haya gente dispuesta a cogerte de la mano y llevarte a una comisaría para que denuncies el delito.

Más que nada porque si callas y sigues como si nada legitimas estas agresiones. No está bien que te insulten por la calle. O que te echen de un local público por besarte con tu novio. Pero ya no solo es que no esté bien. No se trata de “es que no ha sido para tanto” o “me pasa a menudo” o “ya ves tú para qué sirve”. Es que es ilegal.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*